de/di Olalla Castro
(trad. Marcela Filippi)
No encontré hierba dentro de mi nombre.
Ningún aire pasó oreando la dicha,
esparciendo semillas.
Ninguna luz sobre los párpados cerrados.
Sólo al callar, a veces,
de rama en rama saltaban los insectos
y la vida era un canto;
un agitar de alas y su eco.
Non ho trovato erba dentro il mio nome.
Nessun vento ha portato gioia,
spargendo semi.
Nessuna luce sulle palpebre chiuse.
Soltanto tacendo, a volte,
di ramo in ramo saltavano gli insetti,
e la vita era un canto;
un mormorio d'ali e la loro eco.
(Del libro Todas las veces que el mundo se acabó. II Premio Internacional de Poesía. Ciudad de Estepona. Editorial Pre-Textos, 2022)
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