de/di Vítor Jiménez
(trad. Marcela Filippi)
Emigraron los años lo mismo que las aves.
De aquellos días tibios, serenos de la infancia,
como vagos esbozos sobre lienzo de niebla
apenas han quedado, suaves, en mi memoria
algunas pinceladas de leve veladura.
Así la primavera pasó dejando sólo
alguna que otra flor, un guijarro en el río,
un aroma de lluvia, unos labios de agua.
Hoy, sentado en el íntimo umbral de cada tarde
bajo el cielo aterido y tordo de noviembre,
para olvidar que el tiempo también tiene su prisa,
en las cálidas olas de ayer mis ojos hundo
como en los de una niña morena y misteriosa.
Emigrarono gli anni come uccelli.
Di quei sereni e tiepidi giorni dell'infanzia,
come vaghi schizzi su una tela di nebbia,
sono rimaste appena, nella mia memoria,
alcune pennellate di lieve velatura.
Così la primavera passò, lasciando solo
qualche fiore, un ciottolo nel fiume,
un aroma di pioggia, labbra d'acqua.
Oggi, seduto all'intima soglia di ogni sera
sotto il cielo tordino e gelido di novembre,
per dimenticare che anche il tempo ha la sua fretta,
nelle calde onde di ieri immergo i miei occhi
come in quelli di una fanciulla mora e misteriosa.
(De El agua de las piedras. Antología 1984-2022. Valparaíso Ediciones)