de/di Víctor Jiménez
(trad. Marcela Filippi)
Después de interminables horas grises
con vistas a la oscura y triste tapia
que rodea el recóndito edificio,
enclaustrado entre cuatro soledades
donde a nadie le importa nada tuyo,
comprendo que celebres cada viernes
la puerta que se abre al horizonte
de un tranquilo y azul fin de semana.
Y más, si por azar también te espera
un largo y claro puente hacia la vida.
Pero, encantado con promesas dulces,
siempre olvidas que empieza el embeleso
con el canto falaz de una sirena.
Dopo interminabili ore grigie
con vista sul muro oscuro e triste
che cinge il recondito edificio,
segregato tra quattro solitudini
dove a nessuno importa nulla di te,
comprendo che tu celebri ogni venerdì
la porta che si apre sull'orizzonte
di un tranquillo e azzurro fine settimana.
E ancor di più, se per caso ti attende
anche un lungo e chiaro ponte verso la vita.
Ma, incantato da dolci promesse,
dimentichi sempre che l'ammaliamento comincia
con il canto fallace di una sirena.
(De El agua de las piedras. Antología 1984-2022. Valparaíso Ediciones)