de/di Selena Millares
(trad. Marcela Filippi)
A veces, sólo a veces, al caer de la tarde
en la calle Arenal se oye un violín
se oye lejos, solitario entre la multitud
invisible y constante entre cuerpos y sombras
pasos y murmullos y la voz del violín
Es un violín que llora sus notas, sus lágrimas
que ruedan como lluvia vertical contra el cielo
sigilosas salinas ascienden avanzan
suben hasta muy alto y allí se hacen río
lejos del bullicio, lejos de los cristales
tan fríos y húmedos de los escaparates
Vibran las notas sobre el griterío
y la calle es ya un cauce de peces y pájaros
más allá del ruido y de los mercaderes
solo el río de sal y sus peces y pájaros
y suenan las notas más allá todavía
en las playas secretas del aire en la ciudad
y es el mar que de lejos de pronto te llama:
ven conmigo
A volte, soltanto a volte, al crepuscolo
in via Arenal si sente un violino
si ode lontano, solitario tra la folla
invisibile e costante tra corpi e ombre
passi e mormorii e la voce del violino
È un violino che piange le sue note, le sue lacrime
che voltolano come pioggia verticale contro il cielo
silenziose saline s’innalzano, avanzano
salgono molto in alto e lì diventano fiume
lontano dal frastuono, lontano dai cristalli
così freddi e umidi delle vetrine.
Vibrano le note sopra lo schiamazzo
e la strada è ormai un alveo di pesci e di uccelli
al di là del fragore e dei mercanti
solo il fiume di sale e dei suoi pesci e uccelli
e risuonano le note ancora più lontano
sulle spiagge segrete dell'aria in città
ed è il mare che da lontano improvvisamente ti chiama:
vieni con me
(De Lámpara de madrugada)
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