lunedì 6 novembre 2023

UNO (LOS INFRALEVES)

de/di Alejandro Céspedes
(trad. Marcela Filippi)

Lo que se nos presenta como nuestro  
es una alegoría del olvido. 
El calor de un asiento que acaba de dejarse, 
su radiación, su irse, su desvanecimiento suavemente. 
Dice Marcel Duchamp: «infraleve, adjetivo, no hacer nunca de ello un sustantivo». 
Los infraleves son también las distintas apariencias 
de aquello que se muestra como idéntico. 
Cualquier analogía es infraleve, vuelve a decir Duchamp. 
Es eso imperceptible que difiere en lo producido en serie. 
Lo que queda en el molde de la pieza copiada, 
la ausencia que ha emigrado de uno a otra. 
Es lo que se ha escondido debajo de su aspecto.  
Lo mismo y lo distante.  
Lo correcto y lo enfermo. Lo arrugado y lo recto. 
Lo que ansía lo plano de cuando fue rugoso. 
Lo que cada uno envidia cuando lo tiene el otro. 
El ruido que se duerme en brazos del silencio,  
su despertar de golpe. 
Las cajas de zapatos y su olor a humedad, 
ese moho que vive sobre las fotos muertas, 
la oscuridad de la que se alimenta. 
Las perlas de un collar en blanco y negro 
que aún tienen que esperar hasta la FRACCIÓN 10 
para existir después de ser escritas. 
La gratuidad de lo que apenas pesa. 
El tiempo es un objeto. El objeto y su causa es infraleve
La sombra de la aguja que marca los segundos. 
Infraleve es la tela de una araña, 
pero grave el insecto que tropieza con ella. 
También lo son los ecos de su vuelo, 
el recuerdo del vuelo mientras muere en la araña. 
El dorso de lo simple y la complejidad de lo que es cierto. 
El viajero que pierde en el último instante su tren es infraleve.  
La mirada de aquel que espera su llegada en el destino 
y ve el tren alejarse y el andén vacío.  
El aire que despiden los huecos de las puertas giratorias. 
El veloz intercambio entre lo que se ofrece a una mirada 
y lo que permanece en la retina. 
Lo que queda del mundo durante un parpadeo. 
El roce de los párpados encima de la córnea. 
El instante indecible en que algo se olvida. 
Esa fugacidad de lo impensable 
en la gravitación de lo pensado. 
Aquello que sucede cuando ya no se espera 
y se pierde al instante por azar o por miedo. 
El calor que genera el propio miedo. 
El vapor del aliento sobre el frío 
mientras alguien se muere en otra parte. 
Las dos expiraciones buscándose en el aire. 
La lluvia, cada gota que pasa delante de los ojos. 
La gota que en el suelo se reúne con otras.  
Ese momento mágico del líquido que se estrella en lo sólido 
y se esparce en astillas más pequeñas. 
La inefabilidad que hay en lo sólido  
cuando danza en el polvo sobre un rayo de sol.  
Toda separación es infraleve y grave. 
Lo que se pierde es un infraleve
También a veces es lo que se gana. 
La teoría cuántica aplicada a la ausencia,  
la superposición, eso que hace posible  
que tú sigas aquí después de haberte ido, 
la existencia sincrónica de dos formas opuestas.  
El maullido del gato en la caja de Schrödinger 
muerto y vivo a la vez, igual que todos. 
La transparencia es en su cualidad inaprensible un infraleve
La oquedad que en el aire va dejando una bala  
mientras busca a su víctima. Las plumas liberadas  
por ese proyectil que alcanza a la paloma, 
su viaje por el aire ya sin dueño. 
El aire de Madrid metido en una caja  
que se envía a Uruguay con una dirección que ya no existe 
mientras alguien la espera en Buenos Aires. 
Lo que queda en la lengua después de una palabra venenosa. 
El veneno que absorben los oídos  
en el reverberar de esa palabra. 
El fluir de la savia por el tronco
La amargura de un árbol que se tala. 
El olor a resina de su alma. 
Lo que se ve aumentado en una lupa. 
Todo lo que es minúsculo y ahoga. 
La mirada de un niño en un escaparate de juguetes. 
El cristal, la ventana, el dentro/fuera. 
La mano en el cristal. La mano en el cristal. 
La mano en el cristal que va a empañarse 
al principio de la FRACCIÓN 15. 
Lo que el cristal de esa ventana absorbe  
mientras se está mirando lo que hay fuera…                                                                  
                                                       y se va. 
Lo que se queda dentro sin poder traspasarlo.  
El vaho que se fija a las ventanas, 
la humedad que se escurre por el vidrio, 
el surco de la gota que recorre dos mundos empañados. 
La mano en el cristal. La mano en el cristal. 
El llanto que divide el vaho en dos extrañas  
islas de inexistencia.  
El nombre que se escribe con la yema del índice 
en una de esas islas separadas. 
El irse diluyendo de los trazos. 
El pájaro y la jaula, 
 los pájaros huidos, 
la jaula sin el pájaro. 
La oscilación del palo que conserva el impulso de la huida. 
El vaivén de la puerta de la jaula. 
Lo que existe, sin verse, entre lo que se elige y se rechaza. 
Toda caricia es un infraleve,
 el distinto gradiente de sus temperaturas. 
Lo que aún sobrevive en el espejo 
 justo cuando dejamos de mirar. 
Verte desembarcar sobre la noche unánime10 
contra todo pronóstico mientras sueñas que late el corazón, 
 el corazón que sueña que funciona 
mientras late en el sueño de otro corazón. 
El corazón y su latido unánime 
 y postrero e inútil... 
El hueco de tu rostro encima de la almohada 
después de haberte ido. 
El contorno de un perro que persiste en la hierba 
tras haberse tumbado. La hierba incorporándose 
 tan sosegadamente de forma imperceptible. 
La sombra que desea perdurar sobre el suelo 
después de que la flor fuese cortada. 
El hueco que se sigue imaginando lleno. 
Una escalera con los peldaños rotos. 
Los recuerdos del pie que la ha subido. 
El humo de las llamas que la queman. 
La decisión de hacerla prescindible. 
El paisaje que está fosilizado 
 dentro de los ladrillos de una ventana tapiada. 
El olor del café que se escapa en la orina. 
Los sueños de grandeza de un seto recortado 
y la satisfacción de las tijeras. 
Los recuerdos del hueso de una sepia en la arena, 
su añoranza del viaje y de la hondura. 
El amor esculpido en un cuerpo de mármol, 
las lágrimas halladas en un bloque de hielo 
extraído a la fuerza de un glaciar que se funde. 
La implacable tendencia a la inexactitud de las balanzas, 
las dudas permanentes que tienen sus agujas 
antes de decidir dónde posarse, la indecisión, 
 el tiempo y el espacio en el que oscilan, 
las posibilidades que engendra el titubeo. 
Lo que ocurre detrás de lo instantáneo. 
Lo que ocultó ese instante en su afán de ser visto. 
Lo que anhela ocurrir mientras se evita. 
Los sueños de los fetos que se abortan. 
El llanto que tenían ensayado 
 cuando viesen la luz por vez primera. 
La fuerza del arrastre de un «te quiero». 
La relatividad que curva su materia 
y hace un nudo en la luz que lo traspasa. 
Todo lo que resulta incalculable 
y, sin embargo, nos da nuestra medida. 
Lo que queda en nosotros de lo que ya perdimos. 
La lucidez que nubla a los suicidas… 
La certidumbre de saberse muerto 
en el instante previo a ya no saber nada. 
Ese momento prístino en el que te das cuenta 
de que no es necesario saber nada. 

Si hubiera una razón para morir, ¿sería esa razón un infraleve?


UNO
Ciò che ci viene presentato come nostro
è un'allegoria dell'oblio.
Il calore di un posto appena lasciato,
la sua radiazione, il suo andarsene, il suo svanire dolcemente.
Marcel Duchamp dice«ineffabile, aggettivo
non renderlo mai un sostantivo».
Gli ineffabili sono anche le diverse sembianze
di ciò che viene mostrato come identico.
Ogni analogia è ineffabile, dice ancora Duchamp.
È quel che è impercettibile che differisce da ciò che viene prodotto in serie.
Ciò che resta nello stampo del pezzo copiato,
l'assenza che è migrata dall'uno all'altro.
È ciò che è rimasto nascosto sotto la sua apparenza.
Lo stesso e il lontano.
Il giusto e l'infermo. Il rugoso e il retto.
Ciò che brama la piattezza di quando era rugoso.
Ciò che ciascuno invidia quando ce l'ha l'altro.
Il rumore che si assopisce tra le braccia del silenzio,
il suo risveglio improvviso.
Le scatole di scarpe e il loro odore d'umidità,
quella muffa che vive sulle foto morte,
l'oscurità di cui si alimenta.
Le perle di una collana in bianco e nero
che devono ancora aspettare fino alla FRAZIONE 10
per esistere dopo essere state scritte.
La gratuità di ciò che pesa appena.
Il tempo è un oggetto. L'oggetto e la sua causa è ineffabile.
L'ombra della lancetta che marca i secondi.
Ineffabile è la tela del ragno,
ma grave l'insetto che vi si imbatte.
Lo sono anche gli echi del suo volo,
il ricordo del volo mentre muore nel ragno.
Il dorso di ciò che è semplice e la complessità di ciò che è certo.
Il viaggiatore che perde all'ultimo istante il suo treno è ineffabile.
Lo sguardo di colui che attende il suo arrivo a destinazione
e vede il treno allontanarsi e il binario vuoto.
L'aria che rilasciano le fessure delle porte girevoli.
Lo scambio veloce tra ciò che si soffre a uno sguardo 
e ciò che permane nella retina.
Ciò che resta del mondo in un batter d'occhio.
Lo sfioramento delle palpebre sulla cornea.
L'istante indicibile in cui qualcosa si dimentica.
Quella fugacità dell'impensabile
nella gravitazione di quanto si è pensato.
Quel che succede quando ormai non si aspetta più
e si perde all'istante per caso o per paura.
Il calore generato dalla paura stessa.
Il vapore dell'alito sul freddo
mentre qualcuno muore altrove.
Le due sparizioni si cercano nell'aria.
La pioggia, ogni goccia che passa davanti agli occhi.
La goccia che si riunisce con altre nel suolo.
Quel momento magico in cui il liquido si schianta contro il solido
e si sparge in schegge più piccole.
L'indicibilità che c'è nel solido
quando danza nella polvere su un raggio di sole.
Ogni separazione è ineffabile e grave.
Ciò che si perde è un ineffabile.
A volte è anche ciò che si conquista.
La teoria quantistica applicata all’assenza,
la sovrapposizione, ciò che rende possibile
che tu sia ancora qui dopo essertene andato,
l'esistenza sincronica di due forme opposte.
Il miagolio del gatto nella scatola di Schrödinger
morto e vivo allo stesso tempo, come tutti.
La trasparenza è nella sua qualità inafferrabile un ineffabile.
L'inconsistenza che lascia nell'aria un proiettile
mentre cerca la sua vittimaLe piume liberate
da quel proiettile che colpisce la colomba,
il suo viaggio in aria ormai senza padrone.
L'aria di Madrid messa in una scatola
che si spedisce in Uruguay con un indirizzo che non esiste più
mentre qualcuno l'aspetta a Buenos Aires.
Ciò che resta sulla lingua dopo una parola velenosa.
Il veleno che assorbono le orecchie 
nel riverbero di quella parola.
Il fluire della linfa lungo il tronco.
L'amarezza di un albero tagliato.
L'odore di resina dalla sua anima.
Ciò che si vede ingrandito in una lente.
Tutto ciò che è minuscolo e affonda.
Lo sguardo di un bambino nello scaffale di giocattoli.
Il vetro, la finestra, il dentro/il fuori.
La mano sul vetro. La mano sul vetro.
La mano sul vetro che si appannerà
all'inizio della FRAZIONE 15.
Ciò che il vetro di quella finestra assorbe
mentre si guarda cosa che c'è fuori...
                                               e scorre via.
Ciò che resta dentro senza poterlo trapassare.
Il vapore che si fissa alle finestre,
l’umidità che scorre lungo il vetro,
il solco della goccia che percorre due mondi appannati.
La mano sul vetro. La mano sul vetro.
Il pianto che divide il vapore in due strane
isole di inesistenza.
Il nome che si scrive col polpastrello dell'indice
su una di quelle isole separate.
Lo sbiadimento che va attenuando i tratti.
L'uccello e la gabbia,
gli uccelli fuggiti,
la gabbia senza l'uccello.
L'oscillazione del palo che conserva l'impulso della fuga.
Il via vai della porta della gabbia.
Ciò che esiste, senza essere visto, tra ciò che sceglie e ciò che si rifiuta.
Ogni carezza è un ineffabile,
 il diverso gradiente delle sue temperature.
Ciò che ancora sopravvive nello specchio
 proprio quando smettiamo di guardare.
Vederti sbarcare nella notte unanime
contro ogni previsione mentre sogni che il cuore palpita,
il cuore che sogna che funziona
mentre palpita nel sogno di un altro cuore.
Il cuore e il suo palpito unanime
ultimo e inutile...
L'incavo del tuo volto sul cuscino
dopo che te ne sei andata.
Il contorno di un cane che persiste nell'erba
dopo essersi disteso. L'erba che s'incorpora
così pacifica e impercettibile.
L'ombra che vuole perdurare sul suolo
dopo che il fiore è stato tagliato.
Il buco che continua ad immaginarsi colmo.
Una scala con i gradini rotti.
I ricordi del piede che le ha salite.
Il fumo delle fiamme che la bruciano.
La decisione di renderla prescindibile.
Il paesaggio che si è fossilizzato
dentro i mattoni di una finestra murata.
L'odore del caffè che fuoriesce nelle urine.
I sogni di grandezza di una siepe tagliata
e la soddisfazione delle forbici.
I ricordi di un osso di seppia sulla sabbia,
il suo desiderio del viaggio e della profondità.
L'amore scolpito in un corpo di marmo,
le lacrime trovate in un blocco di ghiaccio
estratto con la forza da un ghiacciaio che si scioglie.
L’implacabile tendenza all’imprecisione delle bilance,
i dubbi permanenti che hanno i suoi aghi
prima di decidere dove posarsi, l’indecisione,
il tempo e lo spazio in cui oscillano,
le possibilità che genera la titubanza.
Cosa succede dietro l'istantaneo.
Ciò che ha nascosto quell'istante nella smania di farsi vedere.
Ciò che aspira di accadere mentre lo si evita.
I sogni dei feti abortiti.
Il pianto che avevano sperimentato
dopo aver visto la luce per la prima volta.
La forza di trascinarsi di un «ti amo».
La relatività che curva la sua materia
e fa un nodo nella luce che lo trapassa.
Tutto ciò che risulta incalcolabile
cionondimeno, ci dà la nostra misura.
Ciò che rimane in noi di quanto abbiamo già perduto.
La lucidità che annebbia i suicidi...
La certezza di sapersi morti
nell'attimo previo del non sapere più nulla.
Quel momento inviolato in cui ti rendi conto
che non è necessario sapere nulla.

Se ci fosse una ragione per morire, quella ragione sarebbe un ineffabile?


                                                     (De Los Infraleves. Ediciones Liliputienses, octubre 2023)


 10 J. L. Borges. Del poema «Las ruinas circulares»: «Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche»

domenica 5 novembre 2023

VILLA BENEDETTA (IL VASCELLO)

de/di Santos Domínguez Ramos
(trad. Marcela Filippi)

Persiste donde el sueño.

Era un bajel de piedra,
un barco construido sobre la roca viva.

Igual que si surgiera de la costa,
desde el vecino mar,
parecía moverse a la luz del crepúsculo
su dudosa silueta inaccesible.

Cayó bajo las bombas un verano
pero algo permanece inmune a los cañones.

No llega su derrumbe a la memoria.
Queda una calitipia que reflejó su ruina
y el vacío del paisaje que mira un centinela.

La Villa prodigiosa ahora es una ausencia,
pero en el sueño dura su armonía.

Igual que si se oyera en la noche romana
la sonata serena de los astros lejanos,
esos astros caídos hace siglos
en el confín del tiempo.


Persiste nel luogo del sogno.

Era un vascello di pietra,
una nave costruita sulla roccia viva.

Come se emergesse dalla costa,
dal vicino mare,
sembrava muoversi alla luce del crepuscolo
la sua dubbia sagoma inaccessibile.

Cadde sotto le bombe un'estate
ma qualcosa resta immune ai cannoni.

Il suo cedimento non giunge alla memoria.
Resta una calotipia che rispecchiò la sua rovina
e il vuoto del paesaggio che guarda una sentinella.

La Villa prodigiosa è ora un'assenza,
ma la sua armonia dura nel sogno.

Come se si sentisse nella notte romana
la serena sonata degli astri lontani,
quegli astri caduti da secoli 
nel  confine del tempo.

                                                    (De Cuaderno de Italia. Siltolá Poesía, mayo 2023)

venerdì 27 ottobre 2023

TUFFATORE EN SALERNO/TUFFATORE A SALERNO

De/di Santos Domínguez Ramos
(trad. Marcela Filippi)

No es sólo en el espacio donde se para el gesto 
del nadador sublime que ingrávido y desnudo 
se lanza hacia el vacío insondable del fondo.

En su salto detiene el tiempo que separa 
la vida de la muerte, 
el tiempo donde estamos,
la levedad del cuerpo,
esta alta transparencia de la tarde.

Non è solo nello spazio dove si ferma il gesto 
del sublime nuotatore che leggero e nudo
si lancia verso il vuoto insondabile del fondo.

Nel suo salto ferma il tempo che separa
la vita dalla morte,
il tempo in cui siamo, la levità del corpo,
questa alta trasparenza della sera.

                                                      (De Cuaderno de Italia. Siltolá Poesía, mayo 2023)

 

lunedì 9 ottobre 2023

A VECES TENGO SUEÑOS QUE SE CUMPLEN/A VOLTE HO DEI SOGNI CHE SI AVVERANO

de/di Alejandro Césppedes
(trad. Marcela Filippi)

A veces tengo sueños que se cumplen.
Hoy soñé que, por fin, mi hermana estaba tranquila
mientras yo la peinaba.
Lo único extraño era 
que había mucha gente en casa.

La noche usa colmillos
para alumbrar a veces.

Pero sé que me acecha 
el sol, sus quemaduras.

Hay acontecimientos en el mundo 
que tan solo conocen los caminos de ida.


A volte ho dei sogni che si avverano.
Oggi ho sognato che, finalmente, mia sorella era tranquilla
mentre io la pettinavo.
L'unica cosa strana era
che c'era molta gente in casa.

La notte a volte 
usa zanne per illuminare.

Ma so che mi perseguita
il sole, le sue bruciature.

Ci sono avvenimenti nel mondo
che conoscono soltanto le vie di andata.


(Del libro Soy Lolà Jericó. XLII Premio Iberoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez 2022. 
Diputación Provincial de Huelva.)

 

venerdì 6 ottobre 2023

SOBRE LA POESÍA/SULLA POESIA

de/di Alejandro Oliveros
(trad. Marcela Filippi)

Siempre he creído que la poesía
es un don mezquino. No hay mayores razones
para sentirse orgulloso. No se trata
de los estigmas de San Francisco,
esa prueba irrefutable de la condición
de elegidos. Deberíamos ser humildes,
pero nuestro pecado es la vanidad.

Una vez escribí que nuestro oficio
era sólo aproximativo y no alcanzaríamos
la fijeza de las estrellas. Quería decir,
me parece, que no llegamos a lo que sentimos.
Lo que vivimos es un círculo y el poema
es otro, más pequeño y hambriento,
la distancia entre ellos es el naufragio.

Treinta años más tarde, sigo pensando
que no es la poesía el mayor de los dones.
Pero, después de tantas líneas y poemas,
y resmas de papel que han alimentado
mis cestos de basura, puedo decir
que ha servido para evocar las noches
y sus días, mi hija Constanza y mi paisaje. Poco más.


Sempre ho creduto che la poesia
sia un dono meschino. Non ci sono ragioni apprezzabili
per sentirsi orgogliosi. Non si tratta 
delle stimmate di San Francesco,
quella prova inconfutabile della condizione
degli eletti. Dovremmo essere umili,
ma il nostro peccato è la vanità.

Una volta ho scritto che il nostro mestiere
era solo approssimativo e non avremmo raggiunto
la fissità delle stelle. Volevo dire,
mi pare che non giungiamo a ciò che sentiamo.
Quello che viviamo è un cerchio e la poesia
è un altro, più piccolo e affamato,
la distanza tra di essi  è il naufragio.

Trent’anni dopo, continuo a pensare
che non è la poesia  il più grande dei doni.
Ma, dopo tante righe e poesie,
e risme di carta che hanno alimentato
i miei cestini dei rifiuti, posso dire
che è servita a fissare le notti
e i suoi giorni, mia figlia Costanza e il mio paesaggio. Poco più.


                                                  (De Espacios en fuga. Poesía reunida 1974-2010. Editorial Pre-Textos)

 

lunedì 2 ottobre 2023

EL TRÁNSITO/IL TRANSITO

de/di Miguel Ángel Yusta
(trad. Marcela Filippi)

23

La infancia, el paraíso,
los ojos encendidos, las sonrisas,
la explosión de la vida que comienza.
Ese abril infinito,
el olor de la hierba y la luz tras la lluvia.
Alegría que brota a borbotones.
La primera mirada del amor
cuando la adolescencia ya se asoma
y arranca de los nombres y los rostros
los poemas furtivos.
Es la vida que asciende;
la irresistible rueda del amor.



L'infanzia, il paradiso,
gli occhi accesi, i sorrisi,
l'esplosione della vita che inizia.
Quell'aprile infinito,
l'odore dell'erba e la luce dopo la pioggia.
Gioia che sgorga impetuosa.
Il primo sguardo dell'amore
quando l'adolescenza appare
e strappa dai nomi e dai volti
le poesie furtive.
È la vita che ascende;
l'irresistibile ruota dell'amore.


 
(Del libro POSTLUDIO. Editorial Lastura, 2022)

 

UN NIÑO PROVINCIANO/UN BAMBINO DI PROVINCIA

de/di Augustín de Foxá
(trad. Marcela Filippi)

Un niño provinciano, de familia modesta
aulas del Instituto, charlas del profesor,
Los jueves un mal cine y los días de fiesta
Banda del Regimiento en la Plaza Mayor.

Un preludio de novia en las tardes lluviosas
y en la casa de enfrente  mirador de cristal
mientras ríen las gárgolas, y relucen las losas
y las viejas marchitas van a la Catedral.

Álbum de terciopelo azul; fotografías
del abuelo o la abuela, sobre un turbio telón
de Venecias o lagos, mientras hablan las tías
del manto de la Virgen para la procesión.

Paseos familiares por la muralla nueva.
Gris la ciudad y el campo, donde labrando están.
Gris el tren que en la lluvia su corazón se lleva,
y grises los consejos del Señor Deán.

Adolescencia casta; en el cine han cortado
a todas las películas las escenas de amor.
Anocheceres largos y se duerme arropado
en bronce de campanas y ruidos de reloj.

Y sin embargo tiene un alma de poeta
hambrienta de horizontes y de islas de cristal.
Las acacias marchitas de la plazuela quieta
cuando el sol que declinadora la Catedral.

Le han visto sobre el bello atlas de geografía
su dedo azul de mares mil rutas recorrer.
Por los mapas extraños; capitán -fantasía,
Robinsón de esa nube rosa de atardecer.

Yo sé tu sueño estéril; después de algunos años
te vencerá el gris triste de esta vieja ciudad.
Y morirás sin sueños; envuelto en desengaños
y dejarás un hijo; un hijo que será...

Un niño provinciano, de familia modesta
aulas del Instituto, charlas del profesor,
los jueves un mal cine y los días de fiesta
Banda del Regimiento en la Plaza Mayor.





Un bambino di provincia, di famiglia modesta
aule di scuola, colloqui col professore,
i giovedì brutto cinema e nei giorni di festa
banda del Reggimento in Plaza Mayor.

Un preludio di nozze nei pomeriggi piovosi
e nella casa di fronte veranda di vetro
mentre le gargolle ridono e le maioliche brillano
e le vecchie appassite vanno alla Cattedrale.

Album di velluto blu; fotografie
del nonno o della nonna, sopra un torbido tessuto
di Venezie o laghi, mentre le zie parlano
del mantello della Vergine per la processione.

Passeggiate di famiglia lungo il nuovo muro.
Grigia la città e i campi, dove stanno scavando.
Grigio il treno che sotto la pioggia il suo cuore porta via,
e grigi i consigli del Signor Deán.

Adolescenza casta; al cinema hanno tagliato
a tutti i film le scene d'amore.
Lunghi tramonti e si addormenta avvolto
in bronzo di campane e rumori di orologi.

Ciò nondimeno ha un animo da poeta
affamato di orizzonti e di isole di cristallo.
Le acacie appassite della piazzetta quieta
quando il sole che declina indora la Cattedrale.

Hanno visto sul bell'atlante di geografia
il suo dito blu di mari mille rotte da percorrere.
Lungo le strane mappe; capitano-fantasia
Robinson di quella nuvola rosa all'imbrunire.

Io conosco il tuo sogno sterile; dopo alcuni anni
il grigio triste di questa vecchia città ti investirà.
E morirai senza sogni; avvolto nelle delusioni
e lascerai un figlio; un figlio che sarà...

Un bambino di provincia, di famiglia modesta
aule di scuola, colloqui col professore,
i giovedì brutto cinema e nei giorni di festa
banda del Reggimento in Plaza Mayor.


Questa poesia fu pubblicata col titolo di
«Tragedia» nel numero 8 della revista 
Cosmópolis, di Madrid, nel julio del 1928.

Esta poesía se publicó en el título de
«Tragedia» en el número 8 de la revista 
Cosmópolis, de Madrid, de julio de 1928.


(De la antología Ciudad en la niebla. Antología,1926-1955 Editorial Renacimiento)