de/di Marta López Vilar
(trad. Marcela Filippi)
“Ve, extranjero, con bien: cuando estés en los campos paternos
no te olvides de mí, pues primero que a nadie me debes tu rescate”
de/di Marta López Vilar
(trad. Marcela Filippi)
“Ve, extranjero, con bien: cuando estés en los campos paternos
no te olvides de mí, pues primero que a nadie me debes tu rescate”
de/di Marta López Vilar,
(trad. Marcela Filippi)
de/di Marta López Vilar
(trad. Marcela Filippi)
de/di Santos Domínguez Santos
(trad. Marcela Filippi)
Igual que un tren que llega cuando nadie lo espera,
en la hora de la alondra y del espejo
una cortina blanca de niebla sin memoria
se extiende bajo el sol de una tarde de invierno.
Las lentas manos verdes de la lluvia
se filtran en la piel leprosa de los muros
y en el mármol gastado de los sueños.
Y llueve un agua triste sobre el mundo,
una lluvia de estaño que canta dentro y fuera
la tarde del naufragio
por el ascua amarilla del poniente.
Come un treno che arriva quando nessuno lo aspetta,
nell'ora dell'allodola e dello specchio
una cortina bianca di nebbia senza memoria
si distende sotto il sole in una sera d'inverno.
Le lente mani verdi della pioggia
filtrano nella pelle lebbrosa dei muri
e nel marmo consunto dei sogni.
E un'acqua triste piove sul mondo,
una pioggia di stagno che canta dentro e fuori
la sera del naufragio
attraverso la brace gialla del ponente.
(de Regulación del sueño. Premio Poesía Flor de Jara. Diputación de Cáceres 2020)
de/di Santos Domínguez Ramos
(trad. Marcela Filippi)
Lo cuentan las paredes
desde la luz oblicua que ilumina los sueños
y en la magia del lienzo
lo dicen los pigmentos que inventan los colores:
el verde iridiscente, el trabajoso púrpura
o el ocre más austero,
los azules gloriosos que vio el renacentista,
las gamas de ultramar que intuyó un argonauta.
Y el tiempo también pinta con su velo de niebla
la voz desvanecida de una tarde imprecisa,
los mapas de la luz, el color variable
de cobre y tierra cruda.
Es el tiempo quien toca
el teclado de luz que tañe el arco iris,
la matizada vibración del aire
en azules lejanos y blancos duraderos,
o en bosques incendiados de oro viejo y cobalto.
Las estrellas de plomo y las luces del norte,
las gamas de la tierra y el verde de la muerte
son espectros visibles de las fuentes oscuras
y su escala de sombras saturadas y líquidas.
Es el tiempo el que pinta la armónica secuencia
que teje los matices de las horas,
lo que queda de un sueño después de la tormenta,
su azul de lejanías que dispersa la tarde.
Lo raccontano le pareti
dalla luce obliqua che illumina i sogni
e nella magia della tela
lo dicono i pigmenti che inventano i colori:
il verde iridescente, il laborioso porpora
o l'ocra più austero,
gli azzurri gloriosi che vide il rinascentista,
le gamme d'oltremare che intuì un argonauta.
Anche il tempo dipinge col suo velo di nebbia
la voce sbiadita di una sera imprecisa,
le mappe della luce, il colore variabile
di rame e di cruda terra.
È il tempo che preme
la tastiera di luce che tratteggia l'arcobaleno,
la digradata vibrazione dell'aria
in azzurri lontani e bianchi duraturi,
o in boschi incendiati di oro antico e di cobalto.
Le stelle di piombo e le luci del nord,
le gamme della terra e il verde della morte
sono spettri visibili di oscure sorgenti
e della loro scala di ombre sature e liquide.
È il tempo che dipinge l'armonica sequenza
che tesse le sfumature delle ore,
ciò che resta di un sogno dopo la tempesta,
il suo azzurro di lontananze che la sera disperde .
(de Regulación del sueño. Premio Poesía Flor de Jara. Diputación de Cáceres 2020)
de/di Marta López Vilar
(trad. Marcela Filippi)
¿Qué diré acerca de cómo los ríos encadenados
por el frío se congelan y cómo se extraen del lago las frágiles aguas?
Ovidio, Tristes
Es eterna esta nieve, igual que mi destierro.
Ahora los días no me pertenecen,
no recuerdan ya su origen.
Ni tan siquiera los ríos guardan memoria
de su curso.
Nada me queda aquí del tiempo.
Sólo silencio, lo blanco,
y no saber a quién escribo,
ni por qué.