de/di Luis Alberto de Cuenca
(trad. Marcela Filippi)
Confesiones, X, 27
Tarde te amé, Belleza, tan antigua
y tan nueva. Tardé mucho en amarte.
Y tú estabas aquí, dentro de mí,
y yo estaba allí, fuera de mí mismo.
Y a pesar de estar fuera te buscaba
con el atrevimiento que enarbola
la fealdad al irrumpir en medio
de la Belleza. Y tú estabas conmigo.
Y a mí me mantenían alejado
de ti las cosas que si en ti no fuesen
no serían jamás. Y me llamaste,
sanaste mi sordera con tu voz
e inundaste de luces mi ceguera.
Y entonces aspiré yo tu perfume
con la glotonería del profano,
y tuve tanta sed y hambre de ti
que tuve la osadía de rozarte
con los dedos, y tú me devolviste
la paz con tu mirada, y, aunque tarde,
la Belleza reinó en mi corazón.
Confessioni, X, 27
Tardi ti ho amato, Bellezza, tanto antica
e tanto nuova. Ho Tardato
molto ad amarti.
E tu eri qui, dentro di me,
ed io ero lì, fuori da me stesso.
E benché fossi fuori ti cercavo
con l'audacia che inalbera
la bruttezza irrompendo nel mezzo
della Bellezza. E tu eri con me.
E mi hanno tenuto lontano
da te le cose che se in te non fossero
non lo sarebbero mai. E mi hai chiamato,
hai guarito la mia sordità con la tua voce
e hai inondato di luci la mia cecità.
E allora ho inspirato il tuo profumo
con la ghiottoneria del profano,
e ho avuto tanta sete e fame di te
che ho avuto l'audacia di sfiorarti
con le dita e tu mi hai restituito
la pace con il tuo sguardo, e, benché tardi,
la Bellezza regnò nel mio cuore.
(Del libro Después del paraíso. Colección Palabra de Honor. Visor Poesía. Madrid 2021)