giovedì 9 dicembre 2021

LAS HISTÉRICAS DE LA SALPÊTRIÈRE (1862-1867)/LE ISTERICHE DELLA SALPÊTRIÈRE (1862-1867)

 de/di Olalla Castro

(trad. Marcela Filippi)


V

Estoy frente a la ventana.

Trazo círculos sobre el cristal

con la punta de mis dedos;

son los mismos dedos con los que, 

a veces, 

cuando siento que voy a gritar,

tapo mi boca.

Trazo círculos sobre el cristal

durante horas:

he logrado convencerme de que,

mientras mis manos no dejen de tocarlo,

vacilaré entre los dos mundos

que el vidrio separa, 

sin resbalar de este lado 

donde todo se rompe.

Fuera hay un árbol que crece 

a fuerza de anudarse sobre sí,

que tiene que torcerse para seguir viviendo.

Soy ese árbol y, al mirarlo,

consigo dar la espalda a todo lo que es blanco:

a las largas batas de los hombres-pastilla,

a las baldosas frías de la sala de duchas,

a las paredes donde otras 

golpean sus cabezas,

a la camisa de fuerza 

que me atan a la espalda

cuando no llego a tiempo 

para taparme la boca con los dedos

y aúllo lo mismo que un coyote,

entendiendo de golpe

que guardo dentro de mí una madriguera.


V

Sono davanti alla finestra.

Traccio cerchi sul vetro

con la punta delle mie dita;

sono le stesse dita con cui,

a volte,

quando sento che sto per urlare,

mi copro la bocca.

Traccio cerchi sul vetro

durante ore:

Sono riuscita a convincermi che,

finché le mie mani non smettano di toccarlo,

oscillerò tra i due mondi

che il vetro separa,

senza scivolare da questa parte

dove tutto si rompe.

Fuori c'è un albero che cresce

a forza di annodarsi su se stesso,

che deve torcersi per continuare a vivere.

Sono quell'albero e, guardandolo,

riesco a volgere le spalle a tutto ciò che è bianco:

alle lunghe vestaglie degli uomini-pillola,

alle fredde piastrelle della sala delle docce,

alle pareti dove altre

sbattono la loro testa,

al camice di forza

che mi legano alla schiena

quando non faccio in tempo

a coprirmi la bocca con le dita

e ululo come un coyote,

comprendendo di colpo

di avere una tana dentro di me.


(Del libro BAJO LA LUZ, EL CEPO. XXII Premio Internacional de Poesía  «Antonio Machado En Baeza». Poesía Hiperión, 2018)

mercoledì 8 dicembre 2021

ROSA PARK NO QUISO LEVANTARSE/ ROSA PARK NON VOLLE ALZARSI

de/di Olalla Castro 

(trad. Marcela Filippi)

Mucho después,
Rosa Park diría:
«Sólo estaba cansada,
tan cansada que tuve que sentarme».
Fue cuando los blancos
siguieron murmurando,
cuando el revisor le ordenó,
asiéndola de un brazo,
que regresara atrás,
al sitio de los negros,
cuando ese gesto minúsculo
y liviano
hizo cambiar el curso de la Historia.

Molto più tardi,
Rosa Park avrebbe detto:
«Ero solo stanca
così stanca che ho dovuto sedermi».
Fu quando i bianchi
continuarono a mormorare,
quando il controllore le ordinò,
prendendola per un braccio,
di tornare indietro,
al posto dei negri,
quando quel gesto piccolo 
e lieve
fece cambiare il corso della storia.


(Del libro La vida en los ramajes.Premio Nacional de poesía «Fundación Cultural Miguel Hernández» 2013. Poesía Devenir)

BLUES DE MISTER ARMSTRONG/BLUES DI MISTER ARMSTRONG

de/di Olalla Castro

(trad. Marcela Filippi)


I
Cien azadas a la vez
hacen temblar la tierra
al desplomarse.
Música de cadenas.
Danza de sudor y pies descalzos.
El patrón reparte latigazos
a destiempo:
los animales no saben de ritmo.

II
Se instala el golpe en viejas cicatrices,
cercena una piel que es toda herida.
Cantan los hombres para no amotinarse,
para no romper a pedradas
la cabeza de la bestia
que desde arriba reparte latigazos.
Voces de hoguera y de caverna
que suenan más después de cada azote.

III
Un barco de vapor cruza el Mississippi.
Damas de corsé y mejillas rosas
se asoman a cubierta, ocultando
sus ojos detrás de un abanico.
Asisten con escándalo a ese llanto
que sale del lomo de la tierra,
a la voz de la llaga resistente,
al lamento en escala pentatónica.
Damas de corsé y mejillas rosas,
señoritas de blanca piel que ríen,
llegarán a sus mansiones en Arkansas
y ordenarán a sus doncellas,
todas negras,
que liberen sus talles de las cuerdas,
para poder, al fin, una vez solas,
distender el abdomen y respirar de veras.


I
Cento vanghe alla volta
fanno tremare la terra
quando collassa.
Musica di catene.
Danza di sudore e di piedi scalzi.
Il padrone distribuisce frustate
fuori tempo:
gli animali non sanno di ritmo.

II
Il colpo si piazza su vecchie cicatrici,
lacera una pelle che è tutta ferita.
Gli uomini cantano per non ammutinarsi,
per non spaccare a colpi di pietra
la testa della bestia
che dall'alto distribuisce frustate.
Voci di fuochi e di caverne
che suonano di più dopo ogni percossa.

III
Un battello a vapore attraversa il Mississippi.
Donne in corsetto e guance rosee
si sporgono sul ponte, occultando
i loro occhi dietro un ventaglio.
Assistono scandalizzate a quel pianto
che si leva dal dorso della terra,
alla voce della piaga resistente,
al lamento su scala pentatonica.
Dame in corsetto e guance rosee,
signorine dalla bianca pelle che ridono,
faranno ritorno alle loro tenute in Arkansas
e ordineranno alle loro ancelle,
tutte nere,
di liberare la loro vita dai lacci,
per potere finalmente, una volta da sole,
distendere l'addome e respirare veramente.



(Del libro La vida en los ramajes.Premio Nacional de poesía «Fundación Cultural Miguel Hernández» 2013. Poesía Devenir)

venerdì 3 dicembre 2021

POR LA RUTA DE SISKIYOU (1848-1855)/LUNGO LA VIA DI SISKIYOU (1848-1855)

de/di Olalla Castro

(trad. Marcela Filippi)


IX

Trajimos las armas de muy lejos

para ahuyentar a los apaches

disparando a las nubes. 

Aunque dice papá que, si no hay más remedio 

y esos indios se niegan a marcharse,

habrá que derramar algo de sangre.

Dice también que aunque duerman en ella

y, desde hace mucho tiempo, de ella coman,

esta tierra no es suya sino nuestra.

No son criaturas de Dios 

esos salvajes, explica mamá, 

mientras mueve hacia abajo la cabeza.

El señor Dred susurra “Amén”

y escupe dos veces en la tierra

antes de volver a tocar sus melodías.

Y es verdad que esos salvajes 

no son como nosotros.

Nosotros, criaturas de Dios, 

hemos llegado hasta aquí para matarlos.


IX

Abbiamo portato le armi da molto lontano

per scacciare gli Apache

sparando alle nuvole.

Anche se papà dice che, se non c'è altra scelta

e quegli indiani si rifiutano di andarsene,

un po' di sangue dovrà essere versato.

Dice anche che benché vi dormano 

e da lungo tempo da essa si nutrano,

questa terra non è la loro ma la nostra.

Non sono creature di Dio

quei selvaggi, spiega mamma,

mentre muove verso il basso la testa.

Il signor Dred sussurra "Amen"

e sputa due volte per terra

prima di suonare di nuovo le loro melodie.

Ed è vero che quei selvaggi

non sono come noi.

Noi creature di Dio,

siamo arrivati ​​fin qui per ucciderli.


(Del libro, Bajo la luz, el cepo. XXII Premio Internacional de poesía «Antonio Machado En Baeza» Ediciones Hiperión. Madrid 2018)

giovedì 2 dicembre 2021

LA LEPROSERÍA DE LA ISLA DE MOLOKAI (1866-1869)/IL LEBBROSARIO DELL'ISOLA DI MOLOKAI (1866-1869)

de/di Olalla Castro

(trad. Marcela Filippi)


VII 

Si escuchas bien,

puedes hallar la música

en todos estos gritos diferentes,

cierta armonía 

en el dolor que compartimos.

Y en cada mínima pausa,

en cada coma de respiración o de fraseo,

una mudez más larga se adivina:

ese sonido sin sonido que es la muerte.


VII

Se ascolti bene,

puoi trovare la musica

in tutte queste diverse grida,

una certa armonia

nel dolore che condividiamo.

E in ogni minima pausa,

in ogni virgola di respiro o di fraseggio,

s'indovina un mutismo più lungo:

quel suono senza suono che è la morte.


(Del libro BAJO LA LUZ, EL CEPO. XXII Premio Internacional de poesía «Antonio Machado En Baeza» Ediciones Hiperión. Madrid 2018)














LA EXPEDICIÓN PERDIDA DE FRANKLIN (1845-1848)/LA SPEDIZIONE PERDUTA DI FRANKLIN (1845-1848)

de/di Olalla Castro

(trad. Marcela Filippi)


Cada noche quemamos un puñado de libros 

y acercamos los dedos ateridos

hasta que nuestras yemas

se convierten en luciérnagas.

Nos salva este fulgor en mitad de lo negro,

la luz anaranjada 

que nos devuelve el tacto.

Las palabras, 

como gusanos en su caja de cebo,

se retuercen antes de morir.

Las palabras se vuelven 

siempre impronunciables 

bajo el fuego. 

Pienso en las historias 

que bailan en las llamas;

en nuestra propia historia, 

que no contará nadie.

La lumbre que prendemos 

nos sirve de confín y de trinchera.

Desde este resplandor, 

impedimos el avance del frío.

Y aunque sé cuánto importa

mantener esta hoguera,

llevo a Dickens escondido bajo los paños

con los que oculto las curvas de mis pechos.

Prefiero morir a oscuras que en silencio.


Ogni notte bruciamo una manciata di libri

e avviciniamo le nostre dita congelate

fino a quando le nostre gemme

diventano delle lucciole.

Ci salva questo fulgore a metà del nero,

la luce arancione

che ci restituisce il tatto.

Le parole,

come vermi nella loro scatola di esche,

si torcono prima di morire.

Le parole diventano

sempre impronunciabili

sotto il fuoco.

Penso alle storie

che danzano tra le fiamme;

alla nostra stessa storia,

che nessuno racconterà.

Il lume che accendiamo

ci serve da confine e da trincea.

Da questo bagliore

impediamo l'avanzata del freddo.

E anche se so quanto sia importante

mantenere questo fuoco,

Porto Dickens nascosto sotto i panni

con cui nascondo le curve dei miei seni.

Preferisco morire al buio che in silenzio.


(Del libro BAJO LA LUZ, EL CEPO. XXII Premio Internacional de Poesía  «Antonio Machado En Baeza». Poesía Hiperión, 2018)



LA EXPEDICIÓN PERDIDA DE FRANKLIN (1845-1848)/LA SPEDIZIONE PERDUTA DI FRANKLIN (1845-1848)

 V

de/di Olalla Castro

(trad. Marcela Filippi)


Hace días, nuestros barcos 

quedaron atrapados en el hielo.

Decidimos abandonarlos

y dirigirnos hacia el sur, 

buscando una salida 

a este laberinto que deslumbra.

Ahora devoramos con avidez

las latas de conserva

y seguimos andando.

El viento nos sacude.

Recibimos disparos de escarcha en pleno rostro

y hablamos con la lengua entumecida. 

Anoche enterramos en la nieve

los primeros cadáveres.

Pude ver la verdad

en los ojos redondos de los muertos, 

como en la bola de cristal de un adivino:

aquello que nos mantiene vivos

nos está envenenando.

Lo mismo que nos mata nos sirve de alimento.

Ese es el castigo 

que esta tierra eligió para nosotros.


Da giorni, le nostre navi

sono rimaste intrappolate nel ghiaccio.

Abbiamo deciso di abbandonarle

e di dirigerci verso sud,

in cerca di un'uscita

da questo labirinto che abbaglia.

Ora divoriamo con avidità

le lattine di conserva

e continuiamo a camminare.

Il vento ci colpisce.

Riceviamo spari di gelo in pieno volto

e parliamo con la lingua intorpidita.

Ieri notte abbiamo seppellito nella neve

i primi cadaveri.

Ho potuto vedere la verità

negli occhi rotondi dei morti,

come nella sfera di cristallo di un indovino:

ciò che ci tiene in vita

ci sta avvelenando.

La stessa cosa che ci uccide ci serve da alimento.

Questa è la punizione

che questa terra ha scelto per noi.


(Del libro, Bajo la luz, el cepo. XXII Premio Internacional de poesía «Antonio Machado En Baeza» Ediciones Hiperión. Madrid 2018)