venerdì 29 dicembre 2017

Es que vienen las lluvias/Vengono le piogge

(trad. Marcela Filippi)

                                              Lo encuentro ahora en sueños, 
                                              esa borrosa patria de los muertos                                                                   (Octavio Paz)


Son las lluvias, abuela,
ya lo sé. Y hoy has vuelto
desde tu nada blanca,
desde la niebla fría de tu nombre y tu ausencia,
a no decirme nada,
a una conversación que no era de palabras,
a esta frágil manera de estar en compañía.

Tú no puedes saberlo. La muerte te condena
a ignorar que regresas para anunciar la lluvia
a los sueños triviales de tu nieto.

A no saber que vuelves de tu silencio antiguo,
desde la mansedumbre que otorgan las desgracias
como un don animal que reposa en los ojos,
como esa lejanía que vive en la mirada
azul de las criaturas.

A no saber que vuelves
un día como hoy, el último de un año
que para ti no existe en tu tiempo abolido.

Sólo queda en el aire vacío de diciembre
un recuento de sombras, un río de desventuras
o esa pericia blanca
con que la tarde junta los recuerdos
en el silencio lento de la nieve.

Son las lluvias, abuela, ya lo sé.
Y hoy has vuelto
-no lo sabes y has vuelto-
para dejarme triste como este día de niebla
que tú ya no conoces ni padeces.

                                                Lo trovo ora nei sogni,                                                quella sfocata patria dei morti.                                                                   (Octavio Paz)


Sono le piogge, nonna,
lo so già. E oggi sei tornata
dal tuo nulla bianco,
dalla fredda nebbia del tuo nome e della tua assenza,
a non dirmi niente,
a una conversazione che non era di parole,
a questa fragile maniera di stare in compagnia.

Non puoi saperlo. La morte ti condanna
ad ignorare che torni per annunciare la pioggia
ai sogni triviali di tuo nipote.

A non sapere che torni dal tuo silenzio antico,
dalla mitezza che le disgrazie concedono
come un dono animale che riposa negli occhi,
come quella lontananza che vive nello sguardo
blu delle creature.

A non sapere che torni,
un giorno come oggi, l'ultimo di un anno
che per te non esiste nel tuo tempo abolito.

Rimane solo nell'aria vuota di dicembre
un conteggio delle ombre, un fiume di disavventure
o quella perizia bianca
con cui la sera riunisce i ricordi
nel silenzio lento della neve.

Sono le piogge, nonna, lo so già.
E oggi sei tornata
-non lo sai e sei tornata-
per lasciarmi triste come questo giorno di nebbia
che tu non conosci né patisci più.

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